19 feb 2010

Carnaval – Parte 1

En algunas entregas tengo la intención de transmitir un poco del significado del carnaval para el pueblo brasileño.
Quiero empezar con un extracto del capítulo “O Carnaval, ou o mundo como teatro e prazer” (El Carnaval, o el mundo como teatro y placer) del libro “O que faz do brasil, Brasil” (Qué hace que brasil sea Brasil), de Roberto da Matta, año 1996.
Roberto da Matta es licenciado en Historia y en antropología social con maestría y doctorado en Harvard. Autor de obras referenciales de Antropología, Sociología y Ciencias Políticas de Brasil.

O carnaval, ou o mundo como teatro e prazer
El Carnaval, o el mundo como teatro y placer

Todas las sociedades alternan sus vidas entre rutinas y rituales, trabajo y fiesta, cuerpo y alma, cosas de los hombres y asunto de los dioses, períodos ordinarios – donde la vida transcurre sin problemas – y las fiestas, los rituales, las conmemoraciones, los milagros y las ocasiones extraordinarias, donde todo puede ser iluminado y visto bajo un nuevo prisma, posición, perspectiva, ángulo…
(...)
Para nosotros, brasileños, la fiesta es sinónimo de alegría, el trabajo es eufemismo de castigo, dureza, sudor.
(...)
De hecho, tal como sabemos los brasileños, el carnaval no puede ser serio. De ser así, no sería un carnaval… Pero ¿cómo definir el carnaval? No sería exagerado decir, es una ocasión en que la vida diaria deja de ser operativa y, a causa de ello, un momento extraordinario es inventado. O sea: como toda fiesta, el carnaval crea una situación en que ciertas cosas son posibles y otras deben ser evitadas. No puedo realizar un carnaval con tristeza, de la misma forma que no puedo tener un funeral con alegría.
(...)
Pero, ¿cómo define y ve al Brasil el pueblo en el carnaval? ¿Cuál es la receta para el carnaval brasileño?
Sabemos que el carnaval es definido como “libertad” y como posibilidad de vivir una ausencia fantasiosa y utópica de la miseria, trabajo, obligaciones, pecados y deberes. En una palabra, se trata de un momento donde se puede dejar de vivir la vida como una carga y castigo. Es, en el fondo, la oportunidad de hacer todo al revés: vivir y tener una experiencia del mundo como exceso – pero ahora como exceso de placer, de riqueza (o de “lujo” como se dice en Rio de Janeiro), de alegría y de risa; de placer sensual que queda – finalmente – al alcance de todos.
(…)
El Rey Momo, Dionisio, el Rey de lo Invertido, de la Antiestructura y de la Desregulación, coloca ahora una posibilidad curiosa y, por eso mismo, carnavalesca e imposible en el mundo real de las cosas serias y planificadas por el trabajo. ¡Y que él sugiere un universo social donde la regla es practicar sistemáticamente todos los excesos!
(...)
Pero ¿qué es lo que el Carnaval consigue hacer con Brasil? ¿Qué extraordinario es eso que llamamos colectivamente de carnaval?
Pienso que el Carnaval es básicamente una inversión del mundo. Una catástrofe. Sólo que es un revuelo positivo, esperado, planificado y, por todo ello, visto como deseado y necesario en nuestro mundo social. En él, conforme sabemos, cambiamos la noche por el día; o, lo que es aún más inverosímil: hacemos una noche en pleno día, sustituyendo los movimientos de la rutina diaria por el baile y por las armonías de los movimientos colectivos que desfilan en un conjunto rítmico, como una colectividad indestructible y corporificada en la música y en el canto.
En Carnaval, cambiamos el trabajo que castiga el cuerpo (el viejo “tripalium” o “canga” romana que sojuzgaba a los esclavos) por el uso del cuerpo como instrumento de belleza y de placer. En el trabajo, arruinamos, sometemos y gastamos al cuerpo. En el carnaval eso también ocurre, pero de modo inverso.
Aquí el cuerpo se gasta por el placer. De allí que decimos que “nos reventamos” o “liquidamos” en el carnaval. Aquí usamos el cuerpo para darnos el máximo placer y alegría…
Por la misma lógica, el carnaval permite el intercambio y la sustitución de los uniformes por las “fantasías”. Sabemos que el uniforme (como todas las vestimentas formales del mundo diario) crea orden. El uniforme es una ropa que “uniformiza”, esto es, hace con que todos se vean iguales, sujetos a una misma orden o principio de gobierno. Pero la “fantasía” permite la invención y el intercambio de posiciones. Nótese que en Brasil no decimos “disfraces” o “máscaras”, pero “fantasías”. Nuestro término es más amplio en al menos dos sentidos muy precisos.
Primero, dice más que algo que serviría para apenas tapar o disfrazar el rostro o nariz. Después, porque la palabra “fantasía” tiene doble sentido. Es algo que se puede pensar despierto, el sueño que se tiene cuando la rutina más nos esclaviza y subleva; es también la ropa que sólo se usa en el carnaval o para una situación carnavalizadora. Así, permite que podamos ser todo lo que queríamos, pero que la “vida” no permitió. Con ella – y jamás con el uniforme -, conseguimos una especie de compromiso entre lo que realmente somos y lo que quisiéramos ser. El uniforme achata, ordena y jerarquiza. La fantasía libera, des-construye, abre camino y promueve el pasaje para otros lugares y espacios sociales. Ella permite y ayuda al libre tránsito de las personas por dentro de un espacio social que el mundo cotidiano hace prohibitivo con las represiones de jerarquía y de los prejuicios establecidos.
Es la fantasía que permite pasar de ser nadie a ser alguien; de marginal del mercado laboral a figura mitológica de una historia absolutamente esencial para la creación del momento mágico del carnaval.
(…)
Comemos y bebemos en las calles, cambiando la casa por el mundo público y allí realizando acciones que son repudiadas en el mundo social abierto. Dormimos en el asfalto, en plena calle: lugar peligroso y maldito, con su cotidiano cruel y agitado, pero extrañamente pacífico y seguro en el carnaval. Podemos incluso hacer el amor con protección oficial y policial, pues Gobierno y policía, que durante todo el año nos cubren de impuestos y compostura, ahora nos defienden y comprenden con simpatía nuestro deseo y nuestra humanidad carnavalesca, o mejor, protegida por el carnaval.
(...)
Además, el carnaval obliga a una grave sinceridad. No se puede frecuentar el carnaval sin ganas.
(...)
Igualmente, la crítica social, que puede terminar en prisión y censura, es realizada abiertamente, tanto cuanto la competencia, que todos temen como algo monstruoso, pero que también es aceptada en todos los carnavales brasileños, hechos de innumerables concursos. De hecho, esa competencia es tan abierta que hay competencia para todo: músicas, “fantasías”, mayor capacidad de exhibirse y, naturalmente, la disputa de blocos (1) y escolas de samba, sobretodo en Rio de Janeiro.
Aquí, el mundo se vuelve del revés realmente. No solamente porque las “escolas” son de gente pobre y que vive en los cerros y suburbios de Rio, zonas que congregan la masa de sub-empleados locales, pero tal vez por estar aquí para asistir a un monumental concurso público, a una fantástica competencia donde tanto los jurados oficiales como el público general conocen todas las reglas y todos los medios de perder y vencer.
¿Cosa de otro mundo? ¿Algo extraordinario? Claro que sí. En una sociedad que jamás se vive a sí misma como un juego o un concurso en que las personas pueden cambiar de lugar por el propio desempeño, todo eso es fuera de lo común. Basta observar que nosotros, brasileños, somos un pueblo marcado y dividido por las órdenes tradicionales: el nombre de familia, el título de doctor, el color de la piel, el barrio donde vivimos, el nombre del padrino, las relaciones personales, el ser amigo del Rey, Jefe Político o Presidente. Todo eso nos clasificas socialmente de modo irremediable. Jamás utilizamos el concurso público o la competencia como algo normal entre nosotros, debido a ello es lo trabajoso de hacer una elección honesta y disputada. Ello implica, incluso, algo que evitamos: dar opiniones y disputar voluntades, revelando abiertamente nuestras más legítimas (y ocultas) diferencias sociales. Pero, cosa milagrosa, ahora en plena fiesta de carnaval podemos finalmente abrirnos a nuestras aspiraciones y asociaciones, revelando legítimamente nuestros deseos y ganas. Es lo que hace este concurso de escolas de samba que, sabemos, sólo puede ganarse a pulso. En la base del desempeño, del encanto y ganas de vencer. Aquí, los padrinazgos son controlados y el pueblo actúa como jamás puede realmente actuar: como juez supremo que conoce las reglas del juego y las aplica con ganas y justicia.
(…)
El carnaval es la posibilidad utópica de cambiar de lugar, de intercambiar posiciones en la estructura social. De realmente invertir el mundo en dirección a la alegría, a la abundancia, a la libertad y, sobretodo, a la igualdad de todos los presentes frente a la sociedad. Lástima que todo esto sólo sirva para revelar su justo y exacto opuesto…


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(1) Blocos: Son entidades carnavalescas que desfilan durante el carnaval. Son agrupaciones de personas que usan un "abadá" (camiseta estándar) o disfraz de temática común. Algunos, como el bloco "Bafo da Onça" o el "Cordao do Bola Preta"  son agrupaciones tradicionales con muchos años de actuación en los carnavales brasileños. . 

Bloco Bafo da Onça

Cordao do Bola Preta






6 feb 2010

FEIJOADA

La feijoada está directamente relacionada a la presencia del negro en tierras brasileras. Resultado de la fusión de costumbres alimentarias europeas y la creatividad del esclavo africano, la feijoada es el símbolo de la culinaria nacional.

Esta fusión tuvo su origen en la época del descubrimiento del oro en la Capitanía de San Vicente /SP, en los albores del siglo XVII. El inicio de la explotación minera en Brasil llevó a la creación de nuevas capitanías y modificó sensiblemente la economía brasileña. A partir de allí, se incentivó el uso de la moneda en los intercambios comerciales, antes basado en productos como el cacao y el algodón e hizo crecer la necesidad de mano de obra esclava, intensificando el tráfico de negros africanos y, como consecuencia, su influencia en los hábitos alimentarios brasileños.

En las regiones de las minas de oro (Minas Gerais, Goiás, Tocantins y Mato Grosso), como el esclavo quedaba totalmente absorbido por la búsqueda del oro y de los diamantes, y sin disponibilidad para cuidar de su propio alimento, los abarrotes venían de otras regiones (litoral paulista y carioca) cargados a cuesta de los animales.
Ne esa época, las comidas de los esclavos de Diamantina era compuesta básicamente de harina de maíz, porotos y sal. Así, el poroto mezclado con harina de mandioca o harina de maíz antes de servir, se convirtió en el platillo tradicional en aquellos tiempos.

Poco después, se agregó a este plato la carne, fundiendo el apreciado cocimiento portugués, plato con diversos tipos de carnes y legumbres, cocidos todo junto, con el ya adoptado poroto, tocino y harina. Estaba hecha la feijoada.
Hoy, a la feijoada, constituída de porotos negros cocidos sobretodo com partes de chancho (orejas, cola, patas, etc.) se agrega como acompañamiento la col salteada com ajo, arroz blanco, farofa de harina de mandioca y salsa de pimienta.

Fuente: INSTITUTO GASTRONÓMICO BRASILEIRO.

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La película "Se segura malandro" continúa la historia de "Anda a trabajar, vago" (1973). Carvana pidió a Chico una música para una fiesta que de cierta forma prenunciaba la amnistía  politica y la vuelta al estado de derecho, banderas de lucha de los movimientos sociales organizados. Com se esperaba para la fiesta muchas bocas - exiliados y, sobre todo, el pueblo marginalizado, era necesario "echarle agua a los porotos", es decir, aumentar el volumen de alimento.
A semejanza de lo ocurrido en "Passaredo", muchos veían en el compositor, dotes culinarias qeu en realidad no tiene. 
Para hacer la letra, una vez más Chico se valió de libros - y, para el caso, especificamente del poema "Feijoada a mi manera" del compositor Vinicius de Moraes, dedicado a la autora de libros de recetas Helena Sangirardi.
La canción consiguió una lera en húngaro, hecha por Pál Fernec, traductor del romance Budapest, y fue incluida - con las voces del cantante húngaro András Domján, de Ary Byspo y del grupo Toque de Prima - en la banda sonora de la película de Walter Carvalho, lanzado en 2009.
Pág. 158 - Libro "Chico Buarque - "História das cançoes"
Wagener Homem  - Hotsite. www.historiasdecancoes.com.br
Feijoada à Minha Moda
Vinicius de Moraes

Feijoada a Mi Manera

Amiga Helena Sangirardi
Como um dia te prometi
Donde, confieso, olvide
E aunque – perdone – tan tarde.

(Mejor tarde que nunca!) este poeta
Como manda la buena ética
Le envía esta receta (poética)
De su feijoada completa.

Atendiendo a lo antes dicho
Desde que abrimos los ojos
El poroto debe, ya escogido
Esperarnos, feliz, en remojo

Y la cocinera, por respeto
A nuestra maestría en el arte
Ya debe haber ablandado la carne
Y preparado, y puesto aparte.

Los elementos componentes
De un sabroso sofrito
Tales: cebolla, tomates, dientes
De ajo – y lo que más sea oportuno.

Todo picado desde temprano
De preferencia siempre evitar
Cualquier contacto más… vulgar
A nuestras nobles manos de aedo.

Mientras nosotros, a dar unos toques
En lo que no quede a satisfacción
Vigilaremos el cocimiento
Tomando nuestro wisky on the rocks

Una vez cocido el poroto
(unas cuatro horas, fuego medio)
Nosotros, bostezando el aburrimiento
Nos aproximaremos al fogón.

Y en alegre curvatura:
Un pie adelante y el brazo a la espalda
Probaremos la rica negritud
Por donde deben flotar las postas

De charqui jugoso
Gordas nonganizas, lustroso tocino
(¡nunca orejas de lechoncito
Que la hagan en exceso opulenta!)

Y – atención! – secreto modesto
Pero amigo, respecto a la feijoada:
Una lengua fresca pelada
Puesta a cocer con todo el resto.

Hecho esto, retire-se el grano
Bastante, que bien aplastado
Se junta al bello sofrito
De manera a conseguir una salsa gruesa

Que va de vuelta al caldero
En el cual el poeta, en buen augurio
Debe esparcir hojas de laurel
Con un gesto clásico y pagano.

Inútil decir que, mientras
En llama aparte de esta lucha
Deben freír, todas contentas
Lindas rodajas de chorizo

Mientras al lado, en fuego lento
Deshaciéndose de placer
Debe también irse friendo
La deliciosa panceta.

En cuya grasa, por cierto
(¡mejor grasa nunca hubo!)
Debe después freírse la col
Picada, en fuego alegre y ligero

Una farofa? – tiene sus días…
Sin embargo, ¡que sea en la mantequilla!
La naranja helada, en rodajas
(Seleta o de la Bahía) – y basta.

Sólo en el último cocimiento
Para llevar a la mesa, se deja
Caer un poco de grasa
Del chorizo en ese manjar – y se revuelve.

Qué otro placer puede un cuerpo pedir
Después de haber comido porotos?
- Evidentemente una hamaca
Y un gato para acariciar…

Deber cumplido. Nunca es vana
La palabra de un poeta… - jamás!
Te abraza, en Brillat-Savarin
Tuyo, Vinicius de Moraes.


Texto extraído del libro "Para viver um grande amor", Librería José Olympio Editora - Rio de Janeiro, 1984, pág. 97.
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Feijoada Completa
Chico Buarque
Mujer
Te va a gustar
Estoy llevando unos amigos para conversar
Ellos van con un hambre que ni te cuento
Ellos van con una sed de antes de ayer.
Sirva cerveza estúpidamente helada para un batallón
Y vamos a echar agua a los porotos.


Mujer,
No te vayas a preocupar
No hay que poner la mesa… ni hay lugar
Pon los platos en el piso, y el piso ya está puesto
Y prepara los chorizos para aperitivo
Uca(1), azúcar, baldecito de hielo, limón
Y vamos a echarle agua a los porotos



Mujer,
Vas a freir
Un montón de tocino para acompañar
Arroz blanco, farofa y la malagueta(2)
La naranja Bahía o la Seleta
Coloca la longaniza, charqui, tocino en el caldero
Y vamos a echarle agua a los porotos.




Mujer
Después de salar
Has un buen sofrito, para espesar
Aprovecha la grasa de la sartén
Para mejor saltear la couve-minera(3)
Di que no tienes plata, cómprale fiado al compadre
Y vamos a echarle agua a los porotos





(1)  Uca,pinga,branquinha,etc. son nombres con los que es conocida la famosa "cachaça". La cachaça es aguardiente de caña e ingrediente principal de la preparación de la caipirinha y diversas batidas.

(2)  Malagueta es un tipo de pimienta que se utiliza en la culinaria brasileña

(3)  Couve-mineira es una verdura, de hoja áspera y gruesa que se prepara cocida para acompañamiento de diversos platillos.


31 ene 2010

Contigo

Joaquin Sabina

Joaquin Sabina é considerado um músico com características barrocas. Na música “Contigo” a frase “eu não quero” se repete dezoito vezes em versos hendecassílabos, uma das métricas preferidas do barroco, a maioria deles consecutivos. Como efeito de significado, o “eu não quero” na primeira pessoa definido pela negativa (outro traço barroco), dá um conceito de amor que renega opondo-o ao final de cada parte à afirmação “o que eu quero”.
Esta música pode se comparar aos versos de Quevedo, poeta do barroco: “Amor constante além da morte”. Na terceira estrofe, Sabina assimila o texto de Quevedo desenvolvendo uma escrita própria. Portanto, “E morrer contigo se te matas / e me matar contigo se morres / porque o amor, quando na morre mata / porque amores que matam nunca morrem” poderia se considerar uma espécie de “glosa” de todo o soneto “Amor constante além da morte”

" Amor constante além da morte "

Fechar poderá meus olhos a derradeira
Sombra que levarei comigo no branco dia,
E poderá desatar esta alma minha
Hora ao seu afã ansioso lisonjeia;
Mas não, dessa outra parte, na ribanceira,
Deixará a memória, onde ardia;
Nadar sabe minha chama a água fria,
E perder o respeito à lei severa.

Alma a quem todo um deus prisão foi,
Veias que humor a tanto fogo deu,
Medulas que gloriosamente arderam.

Seu corpo deixará no seu cuidado;
Serão cinza, mas terá sentido
Pó será, mas pó apaixonado.

FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)


Contigo


Eu não quero um amor civilizado,
com recibo e cenas de sofá,
Eu não quero que viajes ao passado
E voltes do mercado
Com vontade de chorar.

Eu não quero vizinhas com refogado;
Eu não quero semear nem compartilhar
Eu não quero quatorze de fevereiro
Nem parabéns pra você.

Eu não quero carregar suas malas,
Eu não quero que escolhas meu xampu
Eu não quero me mudar de planeta,
Cortar o rabo-de-cavalo
Brindar à tua saúde.

Eu não quero domingos à tarde
Eu não quero balanço no jardim.
O que eu quero, coração covarde
É que morras por mim.

E morrer contigo se te matas
E me matar contigo se morres
Porque o amor, quando não morre, mata
Porque amores que matam, nunca morrem.

Eu não quero poupar para amanhã
Não me peças chegar a fim de mês
Eu não quero comer uma maçã
Duas vezes por semana
Sem vontade de comer.

Eu não quero calor de estufa,
Eu não quero beijar tua cicatriz,
Eu não quero Paris com aguaceiro
Nem Veneza sem ti.

Não me esperes ao meio dia no juizado
Não me digas “voltemos a começar”,
Eu não quero nem livre nem ocupado,
Nem carne nem pecado
Nem orgulho nem piedade.

Eu não quero saber por que o fizeste,
Eu não quero contigo nem sem ti
O que eu quero, moça de olhos tristes
É que morras por mim.

E morrer contigo se te matas
E me matar contigo se morres
Porque o amor, quando não morre, mata
Porque amores que matam, nunca morrem.


17 dic 2009

19 dias y 500 noches

Estou aqui apresentando um músico... Joaquin Sabina. A música em espanhol atual é muito pouco escutada no Brasil, e eu queria aqui deixar um músico de que eu gosto muito.



A primeira música que vou deixar aqui traduzida é "19 dias e 500 noites", e vai dedicada a todas as mulheres fortes que eu conheço.


19 dias e 500 noites


Nossa história durou
O que duram dois peixes de gelo
Em um uísque on the rocks.
Em vez de fingir,
Ou me espatifar uma taça de ciúmes,
Ela começou a rir.
De repente me vi,
Como um cão de ninguém,
Latindo às portas do céu.
Me deixou uma frasqueira com agravos,
O mel nos lábios
E geada no cabelo.

Tinham razão
Minhas amantes
Nessa história de que antes
O mau era eu,
Com uma exceção:
Esta vez eu queria querê-la
E ela não.
Portanto foi embora,
Me deixou o coração
Nos ossos
E eu de joelhos.
Desde o táxi,
E, fazendo um excesso,
Me atirou dois beijos...
Um pra cada face.

E eu regressei
À maldição
Da gaveta sem roupa,
À perdição
Dos bares de copos,
Às cinderelas
De oferta e de esquina,
E, por essas vendas
Do fino Laina,
Pagando as contas
De gente sem alma
Que perde a calma
Pela cocaína.
Me tornando louco,
Esbanjando
A bolsa e a vida
Eu fui, pouco a pouco
Dando-a por perdida.

E isso que eu
Para não acabrunhar com
Flores a Maria,
Para não assediá-la
Com minha antologia
De lençóis frios
E alcovas vazias.
Para não comprá-la
Com bijuteria
Nem ser o fantoche
Que vai a romaria
Com a confraria
Do Santo Reproche,
Tanto a amava
Que demorei em aprender
A esquecê-la, dezenove dias
E quinhentas noites.

Disse “oi e adeus”
E a porta bateu
Como um sinal de interrogação
Suspeito que assim,
Se vingava, através do esquecimento
O Cupido de mim.
Não peço perdão
Para quê? Se vai me perdoar
Porque já não lhe importa
Sempre teve a testa muito alta,
A língua muito comprida
E a saia muito curta.

Abandonou-me
Como se abandonam
Os sapatos velhos,
Destroçou o cristal
Dos meus óculos de longe,
Retirou do espelho
Seu vivo retrato,
E fui tão toureiro
Pelas ruelas
Do jogo e do vinho
Que ontem o porteiro
Expulsou-me do cassino
De Torrelodones.
Que pena tão grande,
Negaria o Santo Sacramento,
No mesmo instante
Que ela me mandar.

E isso que eu
Para não acabrunhar com
Flores a Maria,
Para não assediá-la
Com minha antologia
De lençóis frios
E alcovas vazias.
Para não comprá-la
Com bijuteria
Nem ser o fantoche
Que vai a romaria
Com a confraria
Do Santo Reproche,
Tanto a amava
Que demorei em aprender
A esquecê-la, dezenove dias
E quinhentas noites.



14 dic 2009

Gente humilde

Garoto - Vinicius de Moraes - Chico Buarque/1969 




Gente Humilde




Hay ciertos días
En que pienso en mi gente
Y siento así
Mi pecho apretarse
Porque parece
Que ocurre de repente
Como un deseo de vivir
Sin darme cuenta
Igual que como
Quando paso por el suburbio
Yo muy bien
Viniendo de tren de algún lugar
Y entonces me da
Como una envidia de esa gente
Que va en frente
Sin tener con quien contar
Son casas simples
Con sillas en la vereda
Y al frente
Escrito encima que es un hogar
Por el balcón
Flores tristes y baldías
Como la alegría
Que no tiene donde apoyarse
Y entonces me da una tristeza
En el pecho
Como un despecho
De no poder luchar
Y yo, que no tengo fé
Pido a Dios por mi gente
Es gente humilde
Que ganas de llorar.





Cuando en 1961, Baden Powell mostró a Vinicius de Moraes el tema musical del guitarrista y compositor Garoto, la canción ya tenía título y hasta una letra hecha por un poeta de Minas Gerais que nunca se identificó:

En un suburbio apartado de la ciudad
Vive Juan y la mujer con quien se casó
En una choza donde la felicidad
Golpeó la puerta, fue entrando y allí quedó
Y, a la nochecita, alguien pasa por el camino
Oye a lo lejos los gemidos de una guitarra que acompaña
La voz de Rita en una canción doliente
Es la voz de la gente humilde que es feliz

En 1969, en Roma, mientras aguardaba el nacimiento de su ahijada Silvia Buarque, el poeta Vinicius mató dos conejos de un golpe: colocar nueva letra a la melodia de Garoto y tener como co-autor el compadre Chico, que ya había puesto letra en tres canciones con Tom Jobim, lo que le provocaba un poco de celos. La letra quedó lista en una noche. Quedaba el problema de la co-autoría. Vinicius pidió al amigo que diera una “arregladita” en la letra. Chico escribió los versos “por el balcón, flores tristes y baldías, como alegria que no tiene donde apoyarse”, inmediatamente encajados en el texto por el poeta – que se apresuró a comunicarle a Tom que Chico ahora era tembién su co-autor.
La canción, incluida en el cuarto LP, se tornó un éxito tan grande que aún algunos “chicófilos” llegaron a creer que se trataba de algo de su autoría. Un famoso teólogo dedica a “Gente Humilde” tres páginas de un artículo para analizar aspectos de la cultura humanista y cristiana en la obra de Chico.

André Midani, director de la grabadora Phillips, dijo a Chico que las cosas en Brasil estaban mejorando. Nada más no explicó para quién. Durante 1969, período en que Chico estuvo en italia, continuaron las censuras. Caetano Veloso y Gilberto Gil, después de la prisión, se exiliaron en Londres. En abril, la dictadura jubiló peremptoriamente a Vinicius de Moraes, las denúncias de tortura de presos políticos provocaron incluso un pronunciamiento del papa Paulo VI; la respresión a las manifestaciones condujo al recrudecimiento de las acciones armadas; en agosto, el presidente Costa e Silva fue victimado por ina isquemia cerebral, y una junta militar asumió el poder, impidiendo la ascensión del vice-presidente Pedro Aleixo; en septiembre, el Congreso, reabierto, eligió al general Emilio Garrastazu Médici, el tercero presidente del régimen militar. Y, para completar, el Acto Institucional Nº 14, del 5.9.1969, estableció la pena de muerte, “en nombre de la garantía del orden y de la tranquilidad de la comunidad bbrasileña”

Aún así, Chico estaba decidido a volver. Vinicius le aconsejó que lo hiciera “con ruido”. Y así lo hizo. En 20 de marzo de 1970, Chico, Marieta y Silvia llegaron juntos al Aeropuerto de Galeao, siendo recibidos por amigos, fans, la Hinchada Joven del Flu, banda de música y todo lo demás, mostrado por la televisión. Y el “ruido” continúa con el lanzamiento de un disco, un programa en la TV Globo y show en el pub Sucata.
En seguida se dio cuenta de que para él y millones de brasileños, las cosas no habían mejorado. Grabadoras y productoras de espectáculos eran obligadas a someter previamente las letras de las músicas a la censura. Las redacciones de los diarios pasaron a convivir con la presencia constante de los censores. Vivian el ufanismo que antecedió la conquista del tricampeonato mundial de fútbol, en México, en 1970. Radios ejecutaban hasta la exhaustitud “pra frente, Brasil”, de Miguel Gustavo, y “Yo te amo, Brasil” de la pareja “Dom y Ravel”. Autos exhibian autoadhesivos como “Brasil! Ámalo o déjalo” e incluso el amenazador “Brasil! Ámalo o muere”
La respuesta de Chico a lo que vio y no le gustó fue la canción “Apesar de você”, que él considera una de sus pocas músicas realmente de protesta.


Texto extraído de “Historia das Cançoes – Chico Buarque” del autor Wagner Homem.
Visite el Website del libro: www.historiasdecancoes.com.br



Retrato em branco e preto

Tom Jobim - Chico Buarque/1968




Retrato en Blanco y Negro


Ya conozco los pasos de este camino
Ya sé que no va a ningún lugar
Sus secretos sé de memoria
Ya conozco las piedras del camino
Y sé también que allí yo solo
Me voy a quedar, tanto peor.
Qué es lo que puedo contra el encanto
De ese amor que niego tanto
Evito tanto
Y sin embargo
Vuelve siempre a hechizarme
Con tus mismos tristes viejos hechos
Que en un álbum de fotos
Insisto en coleccionar
Allá voy yo de nuevo como un tonto
A buscar el desconsuelo
Que cansé de conocer
Nuevos días tristes, noches claras
Versos, cartas, mi rostro
Aún vuelvo a escribirte
Para decirte que eso es pecado
Traigo el pecho tán marcado
De recuerdos del pasado
Y tu sabes la razón
Voy a coleccionar un soneto más
Otro retrato en blanco y negro
A maltratarme el corazón.



La canción de Tom Jobim, hecha en 1965 se llamaba “Zíngaro” – porque Tom, viviendo en los Estados Unidos, se sentía como un gitano – y ya había sido grabada en el LP “A Certain Mr. Jobim”, con la participación del arreglista alemán Claus Ogerman. Tom entregó a Chico diversas músicas de ese álbum, y la primera letra que salió fue “Retrato em Branco e Preto”.
En los inicios de los trabajos conjuntos, estimulada por Vinicius de Moraes, Tom poco opinaba, lo que vendría a ocurrir con mucha frecuencia cuando el tiempo y la intimidad lo permitieron. Chico atribuyó la benevolencia y tolerancia iniciales al paternalismo del maestro, que quería motivar al joven letrista. Aún así hubieron discusiones.
Cuando el Quarteto en Cy estaba a punto de grabar la canción, Chico decidió cambiar la expresión “pecho tan marcado” por “pecho cargado”, y explicó al co-autor que “tan” había sido una muletilla para completar las sílabas de la canción. La alteración fue aceptada, pero en seguida el maestro le telefoneó pidiendo mantener la versión original, porque “pecho cargado” tenía también la connotación de tos. Chico cedió.
En otra ocasión, Tom habría dicho a Chico que nadie dice “retrato en blanco y negro”, y que la expresión tendría que ser “negro y blanco”*, a lo que Chico habría respondido: “Entonces está bien. Queda así: “voy a coleccionar más un tamanco / otro retrato en negro y blanco”. Frente a un zapatazo tan convincente, Tom aceptó que quedara así.

Nota del traductor: En portugués, la expresión “blanco y negro” es “negro y blanco” (preto e branco)

Texto extraído de “Historia das Cançoes – Chico Buarque” del autor Wagner Homem.
Visite el Website del libro: www.historiasdecancoes.com.br



Bom Tempo


Chico Buarque/1968


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Buen Tiempo




Um marinero me conto
Que la buena brisa le sopló
Que por ahí viene buen tiempo
El pescador me confirmó
Que un pajarito le cantó
Que por ahí viene buen tiempo
Trabajo duro toda la semana
Sino, pregúntale a Joana
Que no me deja mentir
Pero, finalmente es domingo
Naturalmente me vengo
Y voy a esparcirme por ahí.



En el compás del samba
Yo escondo el cansancio
Joana debajo del brazo
Cargadita de amor
Voy y voy
Por la carretera
Que termina en una playa dorada
Que da ganas de no hacer nada
Como la naturaleza mandó.
Voy satisfecho,
Alegría golpeándome el pecho
La radio contando perfecto
La victoria de mi tricolor.
Voy que voy
Allá muy alto
El sol caliente me lleva a los saltos
Al lado contrario del asfalto
Al lado contrario del dolor


Un marino me contó
Que la buena brisa le sopló
Que por ahí viene buen tiempo
Un pescador me confirmó
Que un pajarito le cantó
Que por ahí viene buen tiempo
Ando cansado de la lucha
Preocupada, corrida, marchita, golpeada
De los días míos
Una vez más en la vida
Yo voy a vivir
La vida que yo pedí a Dios.


11 dic 2009

El Corso Triste de la calle Caracas

O Bloco Triste da Rua Caracas
Alejandro Dolina




De acordo a uma difundida lenda, o Carnaval foi alguma vez uma festa popular, com pessoas fantasiadas, música, dança, brincadeiras e blocos. Na verdade, custa acreditar em semelhante coisa. Como queira que seja, a lendária gesta já morreu. No entanto, como silenciosos quartos vazios, restaram certas datas do folhetim às que a teimosia geral insiste em atribuir a condição de carnavalesca. Estes dias são usados, não já para festejar, mas sim para refletir e sentir saudades da ausência da festa. Trata-se como se vê, de um curioso destino: passar do entusiasmo à nostalgia, da paixão à meditação, da alegria à tristeza. Muitos espíritos taciturnos se comprazem com este estado das coisas e afirmam que a farra e a liberdade de outras épocas foram apenas um passo prévio e inevitável, cujo nobre fim cumpre-se agora, no exercício da lembrança.
Os Homens Sensíveis de Flores simpatizavam em certo modo com este critério. Para eles, o Carnaval não somente servia para seduzir senhoritas nas festas, mas também para pensar na passagem do tempo.
Pode-se afirmar sem cair na mentira que esta ilustre corja de malandros jamais conseguiu entender o sentido dos Carnavais.
Manuel Mandeb pensava que as pessoas ficavam contentes em virtude de algum acontecimento que todos conheciam menos ele. Seus amigos padeciam de um desconcerto do mesmo tipo.
Isto pode explicar a estranha conduta dos Homens Sensíveis nos blocos e nos bailes.
Durante um tempo se esforçavam por se sentirem alegres: dançavam, comiam lingüiça, punham máscaras, falavam com voz fininha e molhavam as damas com lança-perfume. Depois compreendiam que era tudo inútil e então iam a outros bailes, discutiam com os garçons, olhavam as orquestas, evocavam antigos carnavais e cantavam o tango “Siga o Bloco”. Já de madrugada maldiziam o Carnaval, se estacionavam nas esquinas desoladas e caçoavam dos caminhantes que voltavam às suas casas.
Mas numa tarde de verão, Manuel Mandeb teve uma inspiração genial. Teve a idéia de organizar todos os anos o Bloco Triste da Rua Caracas.
Tratava-se de uma idéia interessante: Mandeb pensava que nos carnavais vulgares todos dissimulavam a tristeza fantasiando-se de pessoas alegres. Seu projeto consistia em adotar fantasias e atitudes melancólicas para ver se atrás delas se instalava a alegria.
“Se sob o sonoro riso do palhaço se adivinha sempre uma lágrima, é possível que encontremos um sorriso se tiramos nossas caretas de vítimas”.
Se o propósito de Mandeb foi conseguir um clima de pesar, devemos dizer que conseguiu. O Bloco Triste da Rua Caracas era francamente tenebroso.
Todas as luzes estavam apagadas. Os assistentes deambulavam como sombras fingindo toda classe de sofrimentos.
Os blocos entoavam canções trágicas e tangos de Agustín Magaldi.
As fantasias eram penosas: de condenado à morte, de noiva abandonada, de jogador expulso, de devedor hipotecário, de vendedor de livros e de intoxicado.
Como o tempo, o Bloco Triste foi-se fazendo mais ambicioso e complexo.
Jorge Allen, o poeta, começou a escrever versos carnavalescos com pretensão literária.
“Se parliamo’ do destino borom bom bom... Quem conhece seu caminho? Borom bom bom... ninguém pode contra a sorte, a última carta é a da morte borom bom bom borom bom bom”
Os rapazes tristes de outros bairros se aproximaram pouco a pouco e logo circularam carroças de folhas secas e automóveis com as janelas fechadas.
No terceiro ano, constituiu-se um júri e se realizaram concursos e torneios.
Os blocos tiravam faíscas para ver qual era o mais deprimente. Os Lonjipietros da Desilusão, dos Decrépitos do Amanhã, e Faíscas de Solidão foram as agrupações mais renomadas.
As rainhas do bloco eram belíssimas, mas inacessíveis e perversas. O prêmio anual de máscara solta sempre foi ganho pelo mesmo individuo. Referimo-nos, lógico, ao célebre ator Eladio del Prado, quem não tinha rival na técnica da caracterização.
Suas primeiras fantasias foram simples. Uma noite apareceu fantasiado de escravo persa e todos se condoíam de ver suas costas surcada de chibatadas e seu corvo envarado sob o peso de enormes correntes.
Depois, suas criações foram mais complexas. Um domingo foi ciclope e na manhã seguinte revolucionou o bairro todo procurando o olho que ele tinha tirado. Foi também mendigo escocês e as pessoas choravam ao vê-lo suportar a neve de Glascow na Rua Caracas.
Contam que Del Prado, entusiasmado com seu sucesso, resolveu continuar com suas fantasias todo o ano. Dizem que sua destreza crescia junto à sua crueldade. Uma noite de inverno, os Homens Sensíveis pularam de alegria ao ver reaparecer Tonio Berardi, o moleque que morreu em Paris. Organizaram uma grande festa, e no momento em que levantavam as taças para celebrar a sua ressurreição, Del Prado tirou o avental, lavou os joelhos, voltou a pôr cara de pessoa adulta e apareceu tal qual era. O russo Salzman esteve duas semanas de cama e Jorge Allen quase ficou gago.
O útlimo Carnaval do Bloco Triste, Eladio del Prado se fantasiou para sempre de lembrança e ninguém voltou a vê-lo no bairro do Anjo Cinzento.
A comissão organizadora do Bloco logo advertiu que a criação de Mandeb tinha interessantes possibilidades econômicas. Isto resulta um pouco surpreendente se lembramos da nula capacidade dos Homens Sensíveis para os negócios. De todas formas, é um fato que durante longos anos, os rapazes do Anjo Cinzento venderam papel picado. Empregaram a conhecida técnica que enriqueceu tantos mercaderes: na primeira jornada, as bolsinhas estavam cheias de papelzinhos brilhantes e imaculados. Quando a festa terminava, varriam o chão e voltavam a embolsar os papéis. Noite a noite, o produto ia ficando sujo e envilecia, até que na morte do Carnaval, as bolsinhas estavam cheias de terra, tampinhas de cerveja, balas a meio comer e outras porcarias. Alguns nostálgicos acreditam reconhecer ainda hoje, nos bailes de Vila del Parque, restos de papel picado primogênio que se vendia no Bloco Triste.
Para contribuir à penúria da assistência, Mandeb vendia lança-perfume cheios de lágrimas que – se acreditamos nos seus detratores – falsificava com água e sal.
Os Refutadores de Lendas, em seu caráter de Comparsa Racionalista, costumavam se aproximarem da festa da Rua Caracas para comprar briga. Todos lembram seus afinados versos: “Os Refutadores senhoras, senhores, chegam com seus ritmos e seus silogismos. Os desafiamos a expor suas ilusões e a confrontá-las com nossas refutações...”

As olímpicas razões do bloco encontravam muitas vezes contundente resposta e dentro de um clima polêmico e agudo, costumavam armar formidáveis brigas que – por certo – davam brilho e renome ao Bloco Triste.
Ano a ano, os Carnavais da Rua Caracas foram ficando mais divertidos. Naturalmente, isso provocou sua decadência.
Os Homens Sensíveis de Flores, ao observar a farra, compreendiam que o projeto inicial ia caminho ao fracasso.
A sóbria melancolia dos primeiros tempos ia cedendo lugar a sorrisos satisfeitos quando não a gargalhadas sem freio.
Ah!, - lamentavam – Carnavais eram os de antes!
E então contavam anedotas dos blocos de antigamente, austeros e silenciosos, comparando-os com a insuportável algaravia que tinham frente aos olhos.
Mas na realidade, a verdadeira essência do fracasso temos que buscá-la por outros rumos.
Como já dissemos, o que procurava Mandeb e seus amigos era um resto de alegria que devia aparecer ao tirar a máscara trágica.
E a verdade é que nunca encontraram tal coisa.
Cada vez que – com toda ilusão – abandonavam suas fantasias de atormentados, encontravam debaixo novos tormentos que, para piorar, eram reais.
Por isso, compreendendo que a felicidade não estava no Carnaval e talvez em nenhum lugar, os Homens Sensíveis dissolveram para sempre o Bloco Triste da Rua Caracas.
Hoje, quando a fama dos rapazes do Anjo Cinzento já encontrou seu túmulo nos ventos da Estação de Flores há – mesmo que poucos o adivinhem – centenas de blocos tristes. E são muito mais tristes do que o da Rua Caracas, pois sua tristeza é involuntária e seu propósito é a alegria.
Talvez chegou o momento de compreender que não nascemos para certas fanfarronadas. Que riam os brasileiros. Tenhamos, isso sim, festas e reuniões populares. Mas nao deixemos de ser quem somos. Se nossa estranha condigamo nos fez compreender o sentido adverso do mundo, agrupemo-nos para nos ajudarmos amigavelmente a suportar a adversidade.
Talvez os Carnavais de antigamente, tão sonhado pelos animadores do radio, não era mais do que isso: uma reunião de gente triste que procurava consolo.